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No poner la calefacción al máximo en el coche

poner la calefacción en el coche

Durante el invierno llega el momento en el que se registran las temperaturas más bajas en todo el país, aunque no quisiéramos salir de casa o la oficina, en ocasiones no tenemos opción y debemos ir en el coche. Muchos conductores acostumbran a usar al máximo el climatizador y te informamos sobre los beneficios de no poner la calefacción al máximo en el coche.

Varios expertos aseguran que la temperatura ideal para mantener dentro del coche son 22 grados. Se aconseja que se mantenga en un margen entre los 18 grados y los 25 grados.

Cuando conducimos < más en los trayectos largos > con la temperatura próxima a los 22 grados, tenemos la capacidad de mantener la concentración en un nivel óptimo al volante. El encontrarse con temperaturas superiores a los 25 grados, nos puede ocasionar somnolencia, agudizar el cansancio y disminuir la concentración.

Otorgarle un funcionamiento al climatizador sin excederse en las temperaturas, ayuda a alargar la vida del filtro del habitáculo. Este filtro es el encargado de no dejar pasar las partículas de polvo, por ende, no aparecen hongos, bacterias y los malos olores que ocasionan. Siempre es bueno, revisar una vez al año la carga del aire acondicionado, así nos aseguramos de que funciona en un buen estado.

Otro beneficio que se consigue con la temperatura moderada en el habitáculo es el evitar que los vidrios se empañen. Cuando existe mucha diferencia de temperatura entre los cristales y el habitáculo, el aire se condensa y conlleva al empañamiento. Esto empeora la visión en la conducción. Dirigiendo las salidas de aire hacia las ventanas, activando la función para desempañar parabrisas y una temperatura moderada, evitaremos este molesto problema.

Nunca conectes al mismo tiempo el aire acondicionado y el sistema de calefacción, además de ser un modo ineficiente, supone un incremento notable en el consumo de combustible y podría ocasionar una avería.

Una temperatura por encima de los 25 grados reseca el ambiente. Si, además, las salidas de aire están en dirección hacia el pecho o rostro, los problemas de salud podrían ser inevitables. Esta práctica nos puede provocar sequedad de la mucosa respiratoria en nariz, laringe y tráquea, podría hacer que las células defensivas no produzcan el moco que elimina las bacterias que intentan colonizarlas, así los catarros podrían aparecer, la sequedad en ojos por su parte podría derivar en conjuntivitis.

En cuanto a la piel, podría afectar al resecarse, descamarse y quizás necesitemos de algún tratamiento para humectarla o incluso dermatológico.

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